¿ES EL ENTORNO O SOY YO? La Resiliencia parte II

Cuando vivimos una situación que percibimos como crisis o adversas, vivimos en condiciones de alto riesgo y nos desarrollamos de manera sana psicológica y socialmente hablando, podemos decir que somos resilientes; es decir, podemos catalogarnos como personas resilientes cuando logramos superar factores que consideramos riesgosos para nosotros, las situaciones más estresantes. Puerta, E. Vasquez, A. (2012).

Uriarte, J. (2005) hace alusión a la resiliencia como una “fuerza” que le lleva hacia la autorrealización en el ser humano y referencia a Maslow (1983), para ello afirma que funciona en las personas como un mecanismo interno (otros lo mencionan como actitud positiva o biófila), que favorece la salud y la normalidad, que alienta a crecer y ser mejores, aún en condiciones adversas (Chiland, 1982, Radke-Yarrow y Sherman, 1990).

Varios autores cómo Puerta, E. Vásquez, A. (2012) y García del Castillo, J. García del Castillo, A. López Sánchez, C. & Días, P. (2016), mencionan la base de la resiliencia y recopilando el aporte de autores citados por ellos, determinan tres pilares fundamentales de la misma:

  • En el individuo: Se puede considerar que la resiliencia radica en la capacidad de la persona (Grotberg, 1995, citado por Puerta, E. Vásquez, A. (2012)), en algunos atributos de personalidad, formas de pensar, características particulares y mecanismos para sobrellevar situaciones en la vida. (Connor y Davidson, 2003; Ong, Bergeman, Bisconti y Wallace, 2006), citado por García del Castillo, J. García del Castillo, A. López Sánchez, C. & Días, P. (2016).
  • En el proceso: La definición radica en la interacción entre esas capacidades y características del individuo y el medio que lo rodea. ((Osborn, 1993) (Suárez, 1995) citado por Puerta, E. Vasquez, A. (2012)) e ((Infante, 2008; Fergus y Zimmerman, 2005; Luthar, Cicchetti y Becker, 2000; Luthar y Zelazo, 2003) citados por García del Castillo, J. García del Castillo, A. López Sánchez, C. & Días, P. (2016)).
  • En el resultado: Hace referencia a la resiliencia que se basa en la superación de la adversidad y no el proceso para llegar al resultado final. ((Lösel, Blieneser y Köferl en Braming 1989) citado por Puerta, E. Vasquez, A. (2012)) y ((Garmezy, 1991; Harvey y Delfabbro, 2004; Masten, 2001) citado por García del Castillo, J. García del Castillo, A. López Sánchez, C. & Días, P. (2016)).

Estoy completamente de acuerdo con el pilar más adoptado por los autores, psicólogos y demás disciplinas que trabajan la resiliencia y me refiero al basado en la adaptabilidad en el proceso, pues al igual que Luthar, Cicchetti y Becker (2000), citado por García del Castillo, et al. (2016) la resiliencia es “un proceso dinámico que conlleva una adaptación positiva en contextos de gran adversidad”. Es así como podemos entender a LA ADVERSIDAD como lo que antecede o detona el comportamiento resiliente y LA ADAPTACIÓN (positiva claro) es el éxito que se logra con dicho comportamiento, por lo anterior, me atrevería a decir que la resiliencia no es sólo una cualidad individual, sino un proceso dinámico en el que intervienen mecanismos físico-socio-psico-afectivos de una persona y/o la sociedad que conforma.

Para comprender mejor la resiliencia, por favor miremos el siguiente video:

El protagonista de ésta película “La vida es bella” usa su lenguaje, asertividad y empatía para pasar los momentos más felices de su vida con su esposa e hijo estando recluidos en un campo de concentración, adicional, con su forma de percibir el mundo no sólo genera disfrute para sí mismo y su familia, sino que también impacta a los judíos que los acompañan en el mismo.

La actitud de Guido (el personaje del video) no sólo muestra un claro ejemplo de resiliencia, sino que es posible desarrollar la misma en otras personas, pese a lo adversa de la situación y contexto que los rodean:

“El hombre es libre de alterar por completo su destino para lo mejor o para lo peor. Yo, hijo de alcohólico, niño abandonado, he hecho errar el golpe a la fatalidad. He hecho mentir a la genética. Ese es mi orgullo” Guenard (2006) citado por Puerta, E. Vasquez, A. (2012) 

Uniendo el fragmento de la película visto a ésta cita, podríamos decir que la resiliencia de Guido y los suyos, radica en el mismo orgullo de hacer errar a la fatalidad y mentir más que a la genética, a las circunstancias.

De hecho diversos estudios a lo largo de la historia confirman los excelentes resultados en la adaptación positiva, que una persona resiliente consigue ante la adversidad, Anthony (1.970) investigó con varios casos de niños considerados de alto riesgo, al observar resultados positivos habló de la vulnerabilidad y la invulnerabilidad, considerando a éste último como aquel que no es absorbido por la adversidad. Teniendo en cuenta que el concepto hacía especial énfasis en lo genético, diversos autores buscaron un concepto menos rígido y más global que reflejase la posibilidad de enfrentar efectivamente eventos estresantes, severos y adversos y por mucho tiempo en vez de invulnerabilidad se habló de “capacidad de afrontar” y posteriormente se prefirió el concepto de resiliencia. Puerta, E. Vasquez, A. (2012).

A lo largo del tiempo, se encontró que la resiliencia NO le corresponde sólo a un individuo, sino también a una sociedad, institución, sistema, comunidad, etc. Como lo mencionan a continuación Puerta, E. Vasquez, A. (2012) en su artículo:

La resiliencia también es social:

Es Stefan Vanistendael en 1996 (citado en Puerta, 2002) apoyándose en Werner y otras investigaciones quién conceptualiza resiliencia como “la capacidad de una persona o de un sistema social para vivir bien y desarrollarse positivamente a pesar de las condiciones de vida difíciles y esto de manera socialmente aceptable.” Esta definición hace parte de la primera generación de investigadores en resiliencia.

Con la incursión a la resiliencia social, Puerta, E. Vasquez, A. (2012) nos hablan de cuatro pilares nombrados como los fundamentales de la “resiliencia comunitaria”:

  1. Autoestima colectiva: Actitud y sentimiento de orgullo por el lugar en que se vive, los autores comparten que entre más autoestima colectiva, más rápido se podrá recuperar una sociedad.
  2. Identidad cultural: Se refieren a un proceso en el que interactúan costumbres, valores, danzas canciones, incorporados en una comunidad y a largo plazo se trasforman en componentes inherentes al grupo, que lo protegen de culturas invasoras.
  1. Humor social: Funciona como una herramienta de ajuste en la que se puede aceptar de forma más madura la desgracia común, también facilita tomar distancia de un problema y favorece tomar decisiones para llegar a una resolución del mismo. Parte del aporte es redirigir la carga emocional al humor y así las probabilidades de que la claridad se pierda son menores.
  1. Honestidad colectiva o estatal: Tiene un fin muy importante y es generar confianza en las personas por medio de un manejo decente y transparente de lo público, se hace por medio de una conciencia grupal que valoriza el honesto ejercicio de la función pública.

Con los anteriores pilares nos damos cuenta de la existencia de comunidades resilientes, que pueden sobreponerse mucho más rápido de las situaciones adversas, que quizá tengan pocos factores de riesgo y más factores de protección.

Factores de riesgo y factores de protección:

García del Castillo, et al. (2016) nos habla sobre lo que es un factor de riesgo, citando la propuesta de Von Bargen (211, 61): “un atributo y/o característica individual, condición situacional y/o contexto ambiental que inhibe, reduce o atenúa la probabilidad de que se desencadenen un comportamiento indeseable” y en contraparte comenta que un factor de protección es “un atributo y/o característica individual, condición situacional y/o contexto  ambiental cuya presencia aumenta la probabilidad de que se desencadene un comportamiento”; es así como podemos considerar los factores protectores como atributos, condiciones, culturas, características, etc. Que pueden reducir la posibilidad que un comportamiento poco funcional para la situación aparezca.

Y usted se preguntará ¿Cómo logramos tener más factores de protección que de riesgo? ¿Cómo desarrollar resiliencia?

Aquí les compartimos algunas sugerencias hechas por el Kit de resiliencia en tiempos de COVID 19 (2020) editado y adaptado por Talento verde, Dra. Alejandra Gutiérrez y Low Carbon City:

  1. Busque ser empático (conmigo y otros), es decir “mírese y mire a otros con ojos de misericordia”, lo que me permite preguntarle ¿cómo percibe a las personas que le rodean? ¿cómo se percibe a sí mismo? ¿Qué tanto confía en usted y en los demás? ¿en sus capacidades?

Es importante que se mire a usted y a otros desde las virtudes y fortalezas, reconociendo SIN JUZGAR las limitaciones que tanto usted como otros pueden tener.

  1. Identifique herramientas para vivir la crisis, puede iniciar por las usadas anteriormente y con ello nos referimos a realizar el siguiente ejercicio: recuerde los últimos dos momentos de crisis, ¿qué estrategias, herramientas, metodologías, etc. ¿Usó para salir de las mismas? ¿esas estrategias le sirven para su situación actual?
  1. Acepte la incertidumbre y sentimientos como la frustración, ansiedad, miedo, etc. Y con ello nos referimos a que una situación adversa inevitablemente trae consigo frustración, incertidumbre, miedo, etc. Teniendo en cuenta que podemos carecer de información, que no sepamos qué decisiones tomarán otros por nosotros, cómo las mismas pueden afectarnos y es posible que nos sintamos imposibilitados para mantener nuestros planes y/o crear nuevos. Ante esto es identificar cuáles son las muchas cosas que no dependen de ti y por lo tanto aceptarlo.
  1. Controle lo que sí puede controlar: identificar qué aspectos de ésta situación sí se pueden controlar y tomar medidas en el asunto, es decir ACTUAR.
  1. Sí se quiere informar sobre las situación de crisis no hay nada de malo en ello, sin embargo debe hacerlo buscando en una fuente confiable y unos pocos minutos al día, de lo contrario se puede abrumar y desencadenar pánico en usted o los que le rodean.
  1. Vea la crisis como una oportunidad. Aunque suena a cliché, ver el vaso medio lleno puede ayudar a desarrollar la empatía y autoestima necesarios para salir de ella con éxito. 
  1. Identifique su red de apoyo, debemos tener en cuenta que somos seres sociales, nacimos requiriendo apoyo de otros, necesitando de ayuda y así somos, más fuertes cuando nos unimos y nos apoyamos mutuamente, por lo tanto es necesario identificar cuál es su red de apoyo, puede ser familia, amigos, compañeros, jefes, instituciones como su empresa o lugar de estudio, etc. 
  1. Busque apoyo profesional, en caso de sentir que NO logra los resultados que espera o NO EN EL TIEMPO que desea, y tenga en cuenta por favor que hay expertos en diversas áreas que pueden ayudarlo, por eso vale la pena hacer una búsqueda juiciosa para encontrar aquel que se adapte a lo que usted necesita.

Para finalizar quiero recordar con usted una frase que puede resumir la resiliencia:

“Sí caes y te levantas, no caíste, tomaste impulso

REFERENCIAS

  • Caminos para la resiliencia (2012) Universidad de Antioquia. Volumen 1, Numero 2. Autores: ENEIDA PUERTA H. ARCELA VÁSQUEZ R
  • Conceptualización teorica de la resiliencia psicosocial y su relación con la salud (2016) Revista salud y drogas. Volimen 16, Número 1. Pp. 59 – 68. Autores: García del Castillo, Jose A.; García del Castillo-López, Álvaro; López-Sánchez, Carmen; Dias, Paulo C.
  • Kit de resiliencia en tiempos de COVID 19 (2020) editado y adaptado por Talento verde, Dra. Alejandra Gutiérrez y Low Carbon City.

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