Inteligencia emocional y resiliencia ¿qué fue primero?

Un gran y habitual cuestionamiento que nos suelen hacer las personas es ¿la inteligencia emocional contiene la resiliencia o es al revés?

Para dar respuesta a ésta pregunta, vale la pena comprender de qué se trata cada una, para qué sirven y cómo se relacionan. Soria, C (2019) nos brinda una definición muy completa de inteligencia emocional: “es la capacidad que tenemos para comprender mejor cuáles son nuestros procesos mentales, cómo sentimos aquello que pensamos y cómo nos afecta”, en otras palabras, la inteligencia emocional es aquella que nos permite comprender nuestros sentimientos acerca de una situación, hacer conexiones entre ellos y nuestros pensamientos y tomar decisiones que mantengan nuestra integridad y la de los demás.

Es ese orden de ideas, la misma autora se refiere a la resiliencia como la capacidad de afrontar la vida por medio del conocimiento que tenemos de nosotros mismos, comprender nuestro sufrimiento en situaciones de ansiedad y cómo enfrentarnos a ellas de una mejor forma, en resumen es “la facultad que tenemos para adaptarnos a los cambios, para superar los problemas y para afrontar cualquier situación de crisis hasta facilitar la llegada de una nueva época a nuestra vida”. 

Respecto a la resiliencia Puerta (2002) citado por Uriarte J, (2005), menciona un estudio en los años 70, realizado por Emily Werner y su equipo, en el cual realizaron seguimiento a 698 niños expuestos a un alto riesgo de trastorno de conducta dado el contexto adverso en el que se encontraban y el tiempo de exposición prolongado al mismo (32 años) – poco más que la tercera parte de la vida de éstos niños según menciona el autor -; de éstos 698 niños, fueron examinados 201 a sus dos años de vida, encontrando que 72 de ellos tuvieron un desarrollo favorable de sus vidas sin necesidad de intervención terapéutica ni procedimientos adicionales, adicional teniendo en cuenta que les realizaron un seguimiento en su juventud y adultez, encontraron en ellos competencias ampliamente desarrolladas en sus respectivas profesiones, se mostraron como personas integrales y con principios sociales claramente establecidos, o como lo dijo la misma Emily Werner “supieron sobreponerse a partir de una infancia difícil”.

La relación entre la inteligencia emocional y la resiliencia podría plantearse de la siguiente manera, ambas tienen el mismo objetivo: comprender lo que sucede conmigo en diversas situaciones mental y emocionalmente hablando y al final, llegar a una resolución exitosa de dichas situaciones; sin embargo la diferencia entre ambas radica en la percepción de crisis de nuestras situaciones, es decir, sí considero que un proceso que esté viviendo supone una crisis para mí, un problema y/o la siento como estresante, lo que me ayuda a superar dicha crisis se puede considerar como resiliencia.

Teniendo en cuenta el ejemplo anterior, los momentos que esos 72 niños superaron hasta su vida adulta y lograron vivir con éxito una “infancia difícil” hacen que ellos se consideren personas resilientes, sin embargo una vez un ser humano vuelve a un estado de mínimo estrés, con hábitos que NO considera crisis, puede decirse que tiene inteligencia emocional; en el caso de los 72 niños, aquellos que lograron vivir una juventud y vida adulta con éxito, pueden considerarse inteligentes emocionalmente, claro está sí aún conservan su capacidad para comprender sus pensamientos y sentimientos en diversas situaciones.

Para comprender mejor la inteligencia emocional, lo invito a ver el siguiente video:

En resumen:

La Resiliencia: Nos ayuda a tomar las mejores decisiones en situaciones que consideramos críticas.

La inteligencia emocional: Nos ayuda a tomar las mejores decisiones en situaciones NO críticas.

Y para responder a la pregunta inicial, consideramos que ninguna contiene a la otra, sino que tanto la resiliencia como la inteligencia emocional son las mejores herramientas para tomar las mejores decisiones sin perder nuestra calidad de vida, nuestra estabilidad emocional y mental.

Pero ¿cómo puedo adquirirlas?

Soria, C (2019) nos hace una sugerencia para entrenar nuestra inteligencia emocional:

  1. Tener una actitud abierta y en continua búsqueda: la apertura a experiencias diversas y a vivir nuevos retos es la mejor forma de ejercitarla.

Adicional nosotros sugerimos:

  1. Identifique las emociones que le genera cada situación en el día y hágase la siguiente pregunta ¿tuvo el desenlace que yo esperaba?
  2. Sí la respuesta a la pregunta es sí, quizá usted ya tiene cierto dominio sobre esa o esas emociones, sin embargo, sí la respuesta es no lo invitamos plantearse algunas preguntas que lo pueden orientar: ¿la expectativa estaba puesta en usted o en el comportamiento del otro? de lo que está en sus manos, ¿qué podía hacer?

*RECUERDE: Sí no está en sus manos que las cosas pasen, no vale la pena sufrir por eso y sí está en sus manos, estamos continuamente en un proceso de desarrollo.

La misma autora realiza algunas recomendaciones para tener una mayor resiliencia:

  1. Conocer mejor nuestros propios procesos mentales y los recovecos de nuestro ánimo: lo que hace referencia a identificar estrategias para conocer mejor nuestra mente y emociones, lo cual nos ayudará a no ocultarnos detrás de nuestros temoresy nos permitirá afrontar cualquier problema, crisis o miedos, de frente y de manera ordenada.
  2. Disponer de las características que nos hacen únicos, conocerlas cada vez más y ejercitarlas constantemente.
  3. Poner en práctica soluciones para nuestra ansiedad y temor y con esto le reitero poner en práctica, es decir el llamado a la acción es muy importante.

REFERENCIAS:

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